Cinco tipos de pregunta
Selección única, verdadero o falso, selección múltiple, relacionar dos columnas y ordenar. En las de múltiple, marcarlas todas no puntúa: lo que sobra descuenta.
Saber Play es una app de práctica para el Saber 11 y el Saber Pro. Respondes, te dice en qué te equivocaste —no solo que te equivocaste—, y lo que vas ganando se nota: puntos, racha, logros y un avatar que se arma pieza por pieza.
Un plan de datos cuesta $45.000 al mes y sube 8% cada año. ¿Cuánto costará dentro de dos años?
Cómo funciona
Estudiar solo con simulacros enteros cansa y enseña poco: uno se entera de la nota al final, cuando ya no se acuerda de por qué respondió eso.
Saber 11 o Saber Pro. Cada competencia llega con su color y lo conserva en todas las pantallas, así que sabes de qué estás practicando sin leer el título.
Cinco tipos de pregunta, con su temporizador. Y con lo que la pregunta necesite: un texto largo, una imagen que se abre a pantalla completa, un audio o un video con el minuto citado.
La explicación llega de una vez, y en las preguntas por partes te dice cuál parte estuvo mal. Acertar tres de cuatro pares no es lo mismo que no saber nada, y la app no los trata igual.
Retroalimentación
Cada respuesta vale un porcentaje, y los puntos se calculan sobre eso. Quedarse a mitad de camino suma —y se dice—, pero no cuenta como acierto ni mantiene la racha.
Todo en su sitio. Suma puntos, encadena la racha y sube el nivel.
Fallar no resta puntos: solo rompe la racha. Lo que queda es la explicación, que es a lo que viniste.
La app
Selección única, verdadero o falso, selección múltiple, relacionar dos columnas y ordenar. En las de múltiple, marcarlas todas no puntúa: lo que sobra descuenta.
Rostro, ojos, cejas, pelo, ropa y accesorios. Los rasgos son de todos; la ropa se desbloquea con el nivel, la racha o un logro. Respira, parpadea y celebra cuando estrena pieza.
Por turnos, contra otro estudiante, con las mismas preguntas para los dos. Cada quien responde cuando puede: nadie tiene que estar conectado al mismo tiempo.
Responder rápido suma, encadenar aciertos suma más, y una pista descuenta. La racha se mide en días de estudio, no en aciertos seguidos: se sostiene volviendo.
Por puntos, y también entre los de tu colegio. En el perfil está el detalle por competencia: dónde vas bien y dónde conviene insistir.
Claro, oscuro o el que tenga el teléfono. Buena parte del estudio pasa de noche y en la cama; la app no tiene por qué encandilar a nadie.
Privacidad
En el ranking y en los duelos un estudiante aparece frente a gente que no conoce, y buena parte de quienes usan la app son menores de edad. Por eso lo que viaja es un dibujo, no una fotografía: el servidor ni siquiera manda la foto cuando quien pregunta es otro.
Es lo que ven los demás. No es una imagen que se sube: es una receta —qué pieza y de qué color— que la app dibuja al vuelo.
Se ve en su propio perfil y en ningún otro lado. No aparece en el ranking, ni en los duelos, ni en las listas de amigos.
Colegios y universidades
Una institución agenda una prueba para su curso —«matemáticas, el martes de 8 a 10»— y todos presentan exactamente las mismas preguntas. Las preguntas se congelan al crear el evento: una prueba en la que a cada quien le toca algo distinto no se puede comparar, y comparar es justo para lo que se programó.
Empezar es gratis. Responder, saber si acertaste y leer por qué no se cobran nunca: cobrarle a alguien por enterarse de en qué se equivocó es lo contrario de una app para estudiar.
La app está en camino a las tiendas.